Día de la Mujer

El Día de la Mujer es de todos

Me siento victoriosa solo de terminar tareas muy sencillas como forrar todos los libros de la escuela de mis hijos, hornear un jamón o levantarme a tiempo para hacer todo lo que tengo en mi lista.

Quiero pensar que también ayudo a mejorar el lugar donde vivo escribiendo sobre temas que hacen a las mujeres (las lectoras de las revistas) más felices. Si las mujeres están felices, la sociedad y todo el resto de las personas que las rodean andan que brincan.

Día de la Mujer

Mamá africana muestra cómo salvó a su bebé en una inundación en Zimbabwe.

Hoy, en el Día de la Mujer, me gusta mirar las labores cotidianamente heroicas de millones de mujeres en el mundo. Está la mamá en África que salvó a su hijo de una inundación colocándolo en un balde que ella llevaba entre los brazos, y todavía tiene suficiente alegría para vestirse de colores para la foto de la prensa (foto arriba). Está la mujer de India que todos los días se levanta a pegar chaquiras en telas que se convertirán en carteras de moda, con la esperanza de ganar unos centavos, que para nosotros acá sería nada (no alcanzan ni para la soda) pero que para ella significa la diferencia entre mandar a sus hijos a la escuela o no. Eso es heroico.

Así que anoche, mis hijos y yo dimos gracias por vivir en un país donde las niñas y los niños se educan por igual (aunque no es del todo así en algunos lugares del país), y donde su mamá y su papá pudieron tener acceso a educación superior y lograr un mejor estilo de vida.

Que haya educación para las niñas nos parece natural, y así debe ser, pero en otros lugares la mentalidad que permite eso apenas comienza.

Así que aplaudo hoy a todos, mujeres y hombres, que se afanan por educar a las niñas y niños de Panamá en igualdad de condiciones.

¡Feliz Día de la Mujer! para todos.

Primera semana de clases

Terminó la primera semana de clases para los chicos panameños -y para la chica de segundo grado en mi casa-. Todavía nos cuesta despertarnos, pero nos alegramos de escuchar el canto de los pájaros. Sentimos que se acabó el verano porque comenzaron las clases, pero la verdad es que todavía está el sol radiante de marzo invitándonos a bajar al parque o a escaparnos al interior.

Comparto con ustedes mi carta editorial de la edición de la revista Ellas, dedicada al regreso a clases, porque hay que recordar que la educación es un derecho, pero también un privilegio pues no todos pueden educarse. Además aprender es divertido y provechoso.

blogescuela

Cartuchera nueva. La abro y la huelo. El olor a útiles escolares fresquitos es de esos que me dibujan una sonrisa en el rostro. Mmm… Delicioso. Me gustaba ir a la escuela. Me encantaba estar con mis amigos. Todavía me gusta aprender.

Así que me despeluco cuando escucho a algún pequeño decir que no quiere ir a comprar útiles escolares, que su  mamá haga sola ese mandado (a mi hija la involucré aunque no quería). Si el inicio de clases no los entusiasma, ¿qué los estusiasma de la escuela entonces? Me lloverán un montón de respuestas de grandes y chicos, algunas con razón y otras convertidas en verdad de tanto repetirlas, pero no porque lo sean…

Pero qué tal si les propongo a los padres y a aquellos que no tengan hijos (pero tienen sobrinos, ahijados, primitos), que cuando hablen de la escuela siempre comiencen y recalquen lo que sí les gustó. Porque tengo el presentimiento de que los niños y jóvenes creen que la escuela es “qué pereza” porque se nos está olvidando decirles lo chévere que fue para nosotros y lo mucho que aprendimos (que si no hubieras aprendido, no estarías leyendo esto).

Es un poco como los vegetales, que los niños no los quieren comer porque no ven a los adultos comerlos y porque les decimos cosas como “a mi tampoco me gustan, pero hay que comerlos”, en lugar de decirles “Qué rico. Me encanta el brocoli”.

Que no seamos pocas las madres que decimos “a mí me encanta estudiar, a mí me encantaba la escuela, fueron los mejores años de mi vida”. Y no se quejen de las tareas, por lo menos no frente a sus hijos. Lo considero parte del proceso de aprendizaje de mi hija y cuando me siento a ayudarle, me parece un lindo momento madre-hija. Después de todo, soy su primera maestra, ¿no? Y esa tarea sí me gusta.

 

 

Consuelo, chupón, chupete, mamón... En casa le llamamos "chupi" y mi hijo le dice "Rrrupi" Panamá

Dos noches sin chupi

Consuelo, chupón, chupete, mamón... En casa le llamamos "chupi" y mi hijo le dice "Rrrupi" Panamá

Consuelo, chupón, chupete, mamón… En casa le llamamos “chupi” y mi hijo le dice “Rrrupi”

Llegamos a urgencias y, por supuesto, Giancarlo llevaba el chupi en la boca. Aunque ya estábamos en la etapa de “solo lo usa para dormir”, porque tiene dos años y varios médicos nos habían dicho que era tiempo de quitarlo, pues ese día, él estaba enfermo, con varios días de vómito y diarrea, y casi sin comer, merecía el pobre que le dejáramos usar el chupón de día también. ¿No les parece?

Pero el médico fue directo. “Ya no debe usar chupete”. Los niños que usan chupón se enferman tres veces más que los demás, “si a un niño le dan 6 resfriados en un año, al suyo le van a dar 12 o más”. Sus palabras hicieron eco en mi cabeza porque justo en ese momento el niño había saltado de resfriado a infección estomacal, y desde noviembre, la historia no hacía más que repetirse.

“¿Qué dice él? Que no” preguntó y se respondió el médico. “No ahora”, porque está enfermo, “pero apenas pase esto, tienen que quitárselo, no hay opción, aunque él diga que no”, nos insistió el doctor.

Nosotros en silencio recibimos el regaño. Somos padres responsables, entendemos de ciencia… Estábamos claritos, pero ¿cómo lo haríamos?

Me imaginé noches de insomnio colectivo, porque ya solo con perder el chupi en la cama, Giancarlo se podía despertar hasta dos veces por noche. Encima de que no duermo mucho, ahora tendría que pasar quién sabe cuántas noches en vela hasta despedirnos del chupi.

Pues les tengo una buena noticia a todos los padres que pasen por esta situación. Fue más fácil de lo que pensé.

Comenzamos por volverlo a usar solo a la hora de dormir. Si lo pedía de día le decíamos que se estaba lavando, que no había más, que no lo encontrábamos, y lo entreteníamos con un juguete o lo abrazábamos (debe ser horrible no tener tu consuelo a mano), hasta que dejaba de pedirlo.

A la hora de la siesta la nana brillantemente le dijo que “el doctor se quedó con todos los chupis, aquí no hay ninguno”. Santo remedio, se durmió sin chupi y sin llorar.

En la noche, yo se lo daba, pero ayer le dije al empijamarlo lo mismo que la nana “el doctor se quedó con todos los chupis. Se los va a dar a bebés que no tienen porque tú ya no eres bebé”.

“Rrrrupi”, volvió a insistir en un susurro suplicante con ojos que derriten.

“No hay, mi amor”.

Abrazos, besos, canciones, cuentos… El ritual nocturno habitual. “Rrrupi”. “No tenemos más”. Se apretó a mi brazo y se durmió sin llorar.

Hoy solo pidió el rupi una sola vez y se durmió en mis brazos, sin cuento ni canción.

Me pareció mágico, como un regalo, poder haber dejado el chupi de una manera tan sencilla y fácil. Sí fue gradual, sí fue intencional,  sí sirvió el regaño del doctor. Al final funcionó rápido (tomó unos seis días) y sin llanto.

Estoy orgullosa de mi bebé. Acaba de lograr su primer gran acto a costa de fuerza de voluntad.

Navidad Christmas tree decoration decoración
Imagen

Arbolito, arbolito…

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En nuestro arbolito de Navidad no hay burritos sabaneros, sino caballitos andones de Antón.

Mi amiga Anahil se la pasa pidiéndome que la invite cuando vamos a decorar el arbolito porque nunca ha decorado uno de verdad. En su natal Maracaibo, Venezuela, los arbolitos en las casas son falsos, esa es la regla, y le soprendió descubrir que en Panamá los arbolitos son naturales.

Una vez el señor Gago me comentó que después de Canadá y Estados Unidos, somo el país que más consume arbolitos de Navidad, esto calculado por la cantidad que importamos.

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Sirenita tejida en paja de El Valle de Antón

Ahora, a mi espalda, tengo el arbolito más lindo que jamás he tenido en mi vida de madre de familia. Lo compramos donde nuestro amigo Ricardo Gago. Es tan bello, que demoramos días en decorarlo de lo lindo que se veía desnudo,  nos hacía sentir en el bosque.

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Frente al arbolito de Navidad en el patio de mi casa de infancia. Esa soy yo, posando con todos los regalos que recibí ese año.

El mejor árbol de Navidad de mi vida lo tuve cuando era niña. Mis padres sembraron un pino en el patio de nuestra casa de entonces y creció y creció, supongo yo porque lo recuerdo enorme y siempre nos paramos frente a él para las fotos, las de Navidad, las de Primera Comunión, las de 3 de noviembre, la de todos los nietos con la abuela. Era el orgullo del patio, gordito, alto y verde.

Panama christmas tree Navidad

El pino en el patio era el escenario de todas las fotos, hasta las de cuadro de honor del 3 de noviembre. En la foto con mi hermano José Iván.

Los foquitos y adornos que le poníamos serían considerados una miseria según el derroche de hoy. Estoy segura que no llegábamos a las siete extensiones de foquitos que se ponen ahora en arboles más chicos, pero para nosotros era el protagonista de la decoración navideña en casa. Hasta el día de hoy lo extraño y quisiera que mis hijos disfrutaran de un pino de verdad, sembrado y con raíces como el que tuve yo. Pero no… vivimos en apartamento y este año hasta contemplé la opción de comprar uno artificial para no tener que verlo secarse hacia el 25 de diciembre.

arbolito Navidad Christmas tree

Un sábado en la tarde salimos juntos los cuatro a comprar nuestro arbolito con la abuela Reina. (Y de paso compramos turrón en la Casa del Jamón).

También estuve a punto de decir que no habría arbolito, la priodidad este año, me dije, es ordenar, botar lo que está demás, sacar tanto chechere (culpa mía lo admito) y enfocarse en una decoración mínima. Pero tengo niños y una nena de 7 años que insistió e insistió y los padres cedimos (a mi esposo, que nunca tuvo árbol de Navidad de niño, esto de los arbolitos no le entusiasma pero se deja arrastrar por la corriente, que es lo correcto).

Así que tenemos árbol y uno hermosoooooo. Ya me voy a fijar si tiene suficiente agua en la base.

Los primeros adornos para el árbol fueron animalitos y sirenas de paja de El Valle de Antón.

Los primeros adornos para el árbol fueron iguanas y sirenas.

A veces los adultos en nuestros afanes diarios y estreses, que no tienen ningún sentido la mayoría, nos olvidamos de lo que nos hizo felices de niños, que eran cosas sencillas, literalmente del patio, y nos afanamos en dar regalos a nuestros hijos, cuando tal vez lo que a ellos más les divierta sean los foquitos o decorar hasta el palo de mango.

Al final, no luce muy estéticamente hermosa la decoración del árbol. Pero a mis hijos les encanta y encienden los foquitos hasta de día.

Al final, no luce muy estéticamente hermosa la decoración del árbol. Pero a mis hijos les encanta y encienden los foquitos hasta de día.

Ahora resulta que el árbol es tan grande que los adornos que tenemos no alcanzan a llenarlo, pero no compramos más, sino que hicimos algunos nosotros mismos con papel, cartón o tela…

Christmas tree Navidad árbol decoración

Perrito hecho a mano por mí con una bandana.

No dejaré que salir a comprar adornos mate mi espíritu navideño con el ajetreo del tráfico y de ver qué rápido se va la plata.

Le pusimos todo lo que teníamos a la mano desde nidos de pájaros hasta bolitas de nieve.

Le pusimos todo lo que teníamos a la mano desde nidos de pájaros hasta Santas.

¡Feliz Navidad!

 

Tarde de diciembre

Hoy me sentí como en París, sentada en el cesped del bosque de Vincennes junto a mi hermano Luis Carlos, escuchando los conciertos del Festival de Jazz de París. Excepto que hoy estaba sentada en el cesped de la Cinta Costera escuchándolo a él y viendo a mi hijo revolcarse en la hierba y bailar.

La brisa de verano corría, el olor a mar lo llenaba todo, el suave atardecer iba encendiendo la ciudad y los foquitos de Navidad.

Me sentí otra vez sumergida en el ritmo pausado, la libertad y la capacidad de poderlo sentir y disfrutar todo a través de los poros de cuando vivía en Europa. Miré alrededor y estaba en casa. ¡Qué regalo! ¡Qué bendición!

Minientrada

¿Qué quiere mamá?

Mi esposo me preguntó qué quería para el Día de la Madre.

No supe qué decirle… Luego, a solas, medité.

Esto es lo que quiero:

Dormir, dormir, dormir...

Dormir, dormir, dormir…

1. Dormir 8 horas seguidas sin interrupciones ni despertadores… todos los días.

2. Dos horas diarias más con mis hijos… todos los días.

3. Una salida en pareja todas las semanas.

4. Tres días a la semana (miren que no pido mucho) en que no tenga que regañar absolutamente nada porque mis hijos se estarán portando divinamente.

 

Quai de la Seine, París

Quai de la Seine, París

5. Una caminata romántica al atardecer por le quai del río Sena, en París.

6. Fines de semana de 3 días (en los de 2, no me da tiempo a descansar).

7. Un facial al mes (mi meta era uno al año y ni eso estoy cumpliendo).

8. Qué todos los días el tráfico sea como el de los domingos a las 7 a.m. Qué delicia.

9. Una escapada en pareja a un resort.

10. Un carro más grande…

Bueno, al final, le dije que una blusa o un traje nuevo para el fin de año.

¿Por qué será que las mamás nos conformamos con tan poco?

 

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¡Es Navidad!

Sí, sí… sé que todavía no es 25, pero es que para los Pérez Burgos la Navidad llega con el afán de la producción del concierto de mi hermano Luis Carlos Pérez.

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Concierto Jazz en Belén de Luis Carlos Pérez sextet

Mi hermanito, el Gordo, como le llamo yo, es el músico de la familia. Todos tenemos talentos, pero tal vez él por ser el más pequeño se sintió más libre o salió mejor dotado, no sé, la cosa es que es saxofonista, compositor y director de jazz (ese es el género que le apasiona), es el director educativo de la Fundación Danilo Pérez y estudió en el conservatorio Nacional, en la Universidad de Panamá y en New England College en Boston. ¿Cómo salió músico si en la famlia nadie toca ni una lata? Ni idea… pero así fue.

concierto concert jazz navidad christmas

Como al resto de la familia esto nos parece genial, pues lo apoyamos en todo y hace once años cuando decidió hacer su primer concierto de Navidad y le llamó Jazz en Belén, nos convertimos en productores, vendedores de boletos, suplidores de refrigerios, decoradores, lo que hubiera que hacer. Desde entonces la familia ha crecido, la ayuda ha aumentado y los asistentes también.

Así que la próxima semana es Navidad para nosotros, y será la primera vez que ofreceremos tres funciones de Jazz en Belén, en el Teatro en Círculo, el 10, 11 y 12 de diciembre.

¡Están invitadísimos! Les encantará…